Hoy estuve leyendo un artículo de prensa sobre el pedacito en la web de la NASA dedicado a desmentir el fin del mundo que sucederá en un año, el 21 de diciembre del 2012, según lo supuestamente predicho por los mayas.
Entonces hay quienes creen que el próximo 22 de diciembre se sabrá qué viene luego de meterse dentro de un agujero negro (esa es mi favorita de todas las formas en que se puede acabar el mundo) y otros que creen que ese día se vivirá como cualquiera de los cientos de años nuevos salidos de calendarios indígenas o religiosos que “el grueso de la población” no utiliza.
Sea como sea, siempre me ha gustado lo apocalíptico de esta canción de Norah Jones. Mi superficial interpretación de la letra concluye que quizá se refiere a cómo nos sentimos el borde (o el centro, según el gusto) de la arepa, lo mejor posible, pero llegará un punto inevitable en que comencemos a endurecernos, en que el tiempo comience a quitarnos el sabor.
Es la decadencia, diría un buen profesor mío. Quizá sí es una cosa decadente pensar en el fin del mundo.
We’re an oyster cracker on the stew,
And the honey in the tea,
We’re the sugar cubes, one lump or two,
In the black coffee,
The golden crust on an apple pie,
That shines in the sun at noon,
We’re a wheel of cheese high in the sky,
But we’re gonna be sinkin’ soon.We’re gonna be
Sinkin’ soon,
We’re gonna be
Sinkin’ soon,
Everybody hold your breath ’cause,
We’re gonna be sinkin’ soon
El video, que parece por algunos detalles obra del gran Pes, es tan bueno como la canción.
1 Respuesta a “Yo no me llamo 22: Sinkin’ soon”