El 2011 dejó una oleada de nuevos anti-fanáticos de todos los derivados del Arjonio. Yo personalmente doy testimonio de la composición de Aura Cristina Geithner que tiene clarísimas trazas de ese elemento en sus facetas de poetisa y cantante. Y no hace falta saber tanto del tema.
¿Que qué es el Arjonio? Bueno, pues un compuesto musico-cultural descubierto por algún elocuente twittero y a partir del cual el cínico espíritu de Sallesino sacó esta ilustrativa tabla (click para ver el post original):
Así que bueno, eso justifica cantar alguna pieza derivada para ir cerrando este juego de aguinaldos del 2011. Pero, ¿cuál canción escoger entre la cantidad de discografía que pita en los detectores de arjonio del mundo? Bueno, la elección fue relativamente fácil.
El muelle de San Blas es un ejemplar del tetrarjónido, Maná. Incluso si la canción llega a despistar un poco, viendo el video no les quedará la menor duda de que es todo un yacimiento de Arjonio.
El caso es que la escogí porque es una, si no es la única, canción no religiosa que le gusta a mi hermana. Ella tiene 18 años y dentro de un mes se va para volverse hermana franciscana. Si me corriera algo de arjonio por las venas me desharía en argumentos y desahogos al respecto; pero la verdad es que ni siquiera lo he llegado a entender o asimilar. “Es como el amor”, dice ella, “lo entienden los que lo sienten”.
Y yo le creo, porque no puedo hacer más.
Feliz día de los inocentes.

1 Respuesta a “Yo no me llamo 28: En el muelle de San Blas”