Pashminadas

Vacaciones: el viaje de 21 horas

Si, hace rato comenzaron las vacaciones. Pero para mí hoy empiezan oficialmente, porque me fui de viaje.

Ya se terminó el primer día de estadía y estoy aprovechando el insomnio que tengo por la emoción y el calor para escribir un poco sobre los últimos sucesos. No porque crea que son especialmente interesantes, sino porque en algún lado quiero dejar un diario de viaje para después recordar los momentos de veraneo.

Me fui por tierra, sola, en el puesto número 3 de un bus de Berlinas del Fonce que salió a las 3:30 pm del terminal de Bogotá, el domingo 3 de julio (ya sabemos que amo las coincidencias). La ruta escogida por los conductores fue Bogotá – Tunja – Bucaramanga – Santa Marta, que era el destino final. Era un misterio dónde, cuándo y cuántas veces iba a parar.

Mi primer ruego mental fue por un compañero/a de puesto que fuera apacible y nada incómodo para estar al lado. Y así fue, menos mal. El sujeto resultó ser un caballerito samario llamado Antonio (que ya me agregó a facebook), de 16 años, tan querido que me prestó su cobija para evitar el frio del aire acondicionado. Tímido pero charlador. Si estás leyendo ésto, gracias Antonio. Fue un placer viajar contigo🙂

El segundo ruego era por que el bus tuviera wi-fi. Cuando lo vi supe que era mucho pedir, no tenía ni siquiera televisores plasma de esos que ponen ahora en las flotas nuevas. Sólo tenía un CRT como de 12 pulgadas, para todos los cuarenta y pico pasajeros del bus.

Un reto importante del viaje era no usar en ningún momento el baño del bus. Yo no soy exigente, pero esos baños sacan con facilidad la asquienta que hay en mí. La solución fue no tomar nada líquido desde 7 horas antes del viaje y en carretera evitar la deshidratación con sorbitos de líquido de vez en cuando, tratando de usar el baño sólo en las dos paradas que hicimos. Funcionó perfecto.

Yo siempre viajo con pecesito (así le digo a mi netbook Dell Inspiron 1012), al que le dura unas 8 horas la batería (si lo uso para escribir o leer, o lo equivalente a dos películas y un episodio de serie, en éste caso). Así que me preparé con la saga de Star Wars que me bajé de este torrent y con la película “127 horas” que tenía en espera desde hace eternidades y que cuadra bien con aquello de viajes largos e… intensos :D Para ambas los subtítulos los bajé de Cuevana y los junté con el video reproduciendo como siempre en VLC.

El segundo reto era aprovechar al máximo esa batería. Así que cuando nos subimos al bus, yo aguardé pacientemente a ver qué película ponían. Resultó ser una película cristiana, al parecer preferida por muchos conductores, sobre el divorcio. Se llama Fireproof. Y no, no me gustó. Pero bueno, de esa me salvé con mi música y el paisaje. Es chistoso, terminé escuchando mientras tanto el álbum de Alela Diane que se llama The Pirate’s Gospel😛

Oscureció y comenzó a hacer mucho frio cuando pasamos Tunja para dirigirnos a la parte santandereana de la ruta (me salvó la cobija de Antonio). Pusieron otra película, Papá se volvió loco. Mala, con ganas. Perversa. Y ese fue el momento clave para el pecesito: me acompañó con el episodio IV de Star Wars hasta que hicimos la primera parada, a eso de las 9 de la noche, en un sitio llamado Vado Real (Santander). Comí algo, usé el baño que sí era decente y estiré un poco las piernas en un mini-potrero que quedaba al lado, donde ya se escuchaban las cigarras de tierra caliente.

Volvimos a la carretera y antes de que comenzara otra mala película terminé con la mía. Los que crean a estas alturas que soy una desgraciada que no comparti nada con mi compañero de puesto, pues se equivocan. Le di un audifono para que viéramos Star Wars juntos pero al rato se aburrió. Más no pude hacer😀 (ok, ahora me siento un poco como Sheldon).

Comenzaba a disfrutar de la oscuridad del bus con Norah Jones de fondo, cuando pusieron otra. Muy raro, eran como las 10 de la noche, y había niños a bordo. La que pusieron ésta vez no era tan mala: Taken, el drama de un ex-espía que trata de encontrar a su hija, que fue raptada por una red de tráfico de blancas en París mientras se instalaba para ver a U2 en su gira por Europa. “Eso de los conciertos es un peligro” diría mi abuelita😛

Pero yo ya la había visto precisamente en un bus, de camino a Sogamoso alguna vez. Ahora que lo pienso, podríamos ir armando una lista de favoritos de los conductores en las rutas nacionales y llegaríamos a la conclusión de que es urgente una capacitación en películas decentes.

Bueno, ahí puse el episodio V y cuando lo terminé a  las 12  y media de la noche apagué todo y traté de conciliar el sueño. El frio y las curvas no dejaron descansar de verdad, pero no fue tan incómodo como pensaba. Me desperté en serio como a las 8 am en la zona bananera. Celebré la despertada con algunos éxitos de los Gipsy Kings, incluyendo su versión de My Way.

A las 9 de la mañana fue la parada para desayunar. Bajamos en un pueblito llamado San José, en Magdalena. Estábamos a dos horas y algo del destino final. Me comí un queso pera que llevaba en la maleta y me tomé un té de limón bien frío (no, no sufro de hambre cuando viajo). Cuando arrancamos de nuevo, puse 127 horas. Buena película, algo dura de la mitad en adelante, pero muy acorde al tema de los viajes largos e intensos😀

Cuando se terminó disfruté del paisaje un rato largo, porque ya se veía el mar. Desde hacía mucho no lo veía sino en sueños y películas. Ha sido un lindo reencuentro.

A éstas alturas se preguntarán: “pero es que ésta no tomó fotos ni nada?” Y yo digo, un poco llorando, que no. La cámara que traje la dejé en la maleta de mano, pero iba descargada. Gran y garrafal error, lo sé. Pero bueno, espero que se hayan imaginado un poco todo lo anterior.

Llegué al terminal a las 12 y media, luego de 21 horas de viaje. Al final no fue tan malo como esperaba, pero tengo que decir que estoy muy feliz de que el regreso sea en avión😛

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2 thoughts on “Vacaciones: el viaje de 21 horas

  1. Que delicia de viaje pash, espero que la pases deli… Por cierto tajen la vi también Bogotá- Duitama y esa del divorcio y los bomberos así me vuelve loco volviendo a Bogotá otro día :p

  2. Pingback: Día 1: El matriarcado de Mamatoco « Mar acá, mar acuyá

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