Pashminadas, Reportes

Yo no me llamo 3: La Vegetariana

Hoy en la tarde estuve en un curso de cocina vegetariana. No, no soy ni estoy pensando en volverme vegetariana. Simplemente me gusta la cocina y tenía curiosidad.

Así que esta mañana estaba pensando en buscar una canción inspirada en ese tema para el aguinaldo de hoy. ¿Y qué hice? Espontánea como siempre, puse “canción vegetariana” en Google.

Entre los resultados sale el capítulo Lisa, la vegetariana de Los Simpson, porque está lleno de referencias a la música de The Beatles. Pero también aparecen canciones locas: una de Tego Calderón llamada Soy Vegetariano (que me dejó aturdida y por lo mismo no consideré cantarla) y un video de YouTube con una novicia rebelde de brazos abiertos en la portada y titulado La Vegetariana.

Ese lo abrí esperando que también fuera imposible de cantar, pero resultó ser una canción pop (osea totalmente cantable) de un dúo setentero de españolas llamado Vainica Doble. Así que decidí cantar el primer verso.

Pero tengo que advertir: no es una canción a favor del vegetarianismo. Todo lo contrario, es una crítica al vegetarianismo por moda, sobretodo cuando tiene que ver con religión.

Y al margen de mi opinión sobre la letra (que me parece bastante simpática) fue muy gracioso escucharla justo antes de ir a un curso donde el profesor era vegetariano devoto de Krishna (otra versión del dios que es Vishnú).

La verdad es que no encuentro ningún problema en viajar a Katmandú apenas tenga la oportunidad, pero sí creo que dos semanas no es suficiente🙂 Si han visto o leído Eat, pray, love (aún si les parece un hueso) sabrán que de paso también querría ir a Bali.

Ahora, si quieren escuchen la canción completa en el video (que curiosamente fue subido por un vegetariano) y lean la letra.

En cuanto al curso, todo quedó delicioso. Era muy básico, aprendí a hacer varias recetas sin ningún procedimiento extraño. Probablemente lo que pruebe hacer mañana sea un arroz con cúrcuma y semillas de cilantro (coriander) que me pareció buenísimo, averiguar bien de qué carajos está hecho el ajinomoto o salmoto (que son como unos cristales que no tienen sabor pero “lo potencian” en las comidas). Y quizá volver a comprar tofu ahora que sé sazonarlo mejor.

El sitio del curso se llama Loto Azul, es un restaurante que queda en el centro de Bogotá. Allí tomo clases de yoga, en una salita donde hay imágenes como ésta del dios Ganesha.

Tal vez deba confesar que la parte vegetariana que llevo dentro amaba comer flores cuando era pequeña y ahora tiene cierta debilidad por el helado de pétalos de rosas de Crépes and Waffles. Hoy salí del curso y me comí uno mientras caminaba en el frío tremendo de la noche mojada en Bogotá.

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One thought on “Yo no me llamo 3: La Vegetariana

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