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Para qué uso Tinder

Desde hace poco más de dos meses uso una popular aplicación móvil para encontrar pareja que se llama antorcha Tinder. Pero, contradiciendo sus instrucciones de uso, la utilizo para descubrir música.

Que la use para algo diferente no significa que esté en contra de lo que promete; tengo muchos amigos que la han usado con éxito tanto para encuentros casuales como para relaciones románticas que llevan meses de estabilidad. Yo quería probarla porque me gusta ver cómo funcionan las cosas que se vuelven tema de conversación a mi alrededor, para luego manipularlas a mi antojo.

Lo que llamó mi atención -principalmente porque en estas circunstancias es una actitud reflejo querer impresionar y en segundo lugar porque la misma aplicación lo sugiere- es el esfuerzo por parte de los usuarios para que la chispita inicial de un match se convierta en hoguera a través del chat que se abre una vez dos personas son compatibles. Esfuerzo que implica pensar mucho para abrir con la mejor línea, hacer las preguntas correctas, migrar a whatsapp en el momento ideal…

Mi método es simple. Hago un juicio totalmente sesgado por mi intuición basada en mi gusto a la hora de escoger los perfiles, pero termino siendo mucho más flexible que el usuario femenino promedio de Tinder. Los veo como potenciales fuentes de sonidos nuevos y los selecciono basada en eso, al final no creo que sean muchas las personas con indiferencia absoluta hacia la música. Claro, debo estar influenciada por los escasos estereotipos que tengo presentes sobre cómo se ve/se muestra un melómano, un metalero, un amante del jazz, un rapero… y confieso que es una ayuda que muchos se tomen fotos tocando algún instrumento, cantando, en un concierto, etc.

El caso es que aprovecho la condición vulnerable (?) en la que están, el reto que implica para ellos estar en Tinder buscando algo y hacer lo posible para conseguirlo. Yo, casi siempre siendo la primera en enviar un mensaje y con la presión y sensación de prueba de admisión que implica para muchos, pido que me manden una canción. Si se asustan los calmo y les digo que, como en las pruebas de Recursos Humanos en las empresas, “no hay respuestas correctas”. Y es verdad, pues considero todo lo que me mandan como música nueva y lo hago porque me encanta descubrir música. A veces son canciones que nunca escucharía a propósito, otras que nunca había escuchado pero me terminan encantando y a veces son clásicos que había olvidado que existen.

Al final voy metiendo las canciones, junto con su fuente y a veces comentarios, en una lista que se ve así desde la página web de YouTube:

musicmatch

Comencé con este juego en un viaje de un mes que hice por Brasil. Conocí muchísima música brasilera deliciosa. Y confieso que a un par de personajes, por enviarme enlaces musicales de todo mi gusto, los exploté en recomendaciones de las ciudades donde estaba y resultaron ser fantásticos guias de viaje. Tinder se me volvió Tripadvisor.

En Colombia sigo con el juego y me sorprende que ahora la música que llega ya no es en su mayoría local. Si es muestra de algo en una estadística toscamente hecha, ¿aquí de verdad se cree que lo que vale la pena es lo de afuera?

En fin, este es el playlist que va en 190 pistas. Disfrútenlo conmigo y, si me ven en Tinder, mándenme algo chévere cualquiera 🙂

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○ 14 ○, Lista de regalos, Música

Su elegancia en stop motion

El increíble video de la canción Her Morning Elegance de Oren Lavie, de origen israelí.

Fué nominado a los Grammys del pasado 31 de enero en la categoría de Mejor Video Musical Corto, pero los Black Eyed Peas se llevaron el premio con Boom Boom Pow (yo evidentemente no estaba entre el jurado).

El video está hecho con una técnica visual muy bacana llamada Stop Motion, que consiste en crear movimiento a partir de fotografías tomadas en secuencia.

Para el que no tenía claro cómo es que funciona el Stop Motion, busque uno de sus cuadernos viejos y pase una vez más las hojas de las esquinas como hacía mientras la de matemáticas daba la clase. Probablemente vea garabatos jugando al fútbol o siendo atropellados por autos. Wikipedia para el que sigue en blanco.

En éste caso, el fotógrafo israelí Eyal Landesman tomó las 2096 fotos en el set armado en su estudio de Tel-Aviv, que arman el total de éste video copado y que están ahora mismo siendo vendidas en una galería en Santa Mónica (California).

Cada foto mide 70×50 cm, tiene un precio de $250 dólares y está numerada y firmada por los artistas que participaron en la producción. También pueden comprarse en línea, pagando el precio extra de envío (a.k.a. shipping). Ésta es la web de la galería donde se pueden ver todas (las vendidas, las disponibles y las expuestas).

Me gustaría comprar la número 14, porque de sólo verla me recuerda lo placentero que es dormir. Lo mío no es trasnochar, lo mío es dormir, soñar y descansar para poder madrugar sin llorar, he dicho.

La canción es buena, aunque la letra no es que tenga que ver literalmente con las imágenes del video, pero es buena igual.

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○ 14 ○, Fiestas, Pashminadas, Reportes

Año del Tigre

Año Nuevo Chino

Hoy es año nuevo según el calendario chino, es el año del tigre. La gente se propone cosas en año nuevo, generalmente ir al gimnasio, leer más, ahorrar, etc. Yo me propuse hacer un blog que es, como cualquier otro propósito de año nuevo, algo a lo que le he dado largas por demasiado suficiente tiempo.

Encima de ser un propósito de año nuevo es también un regalo de cumpleaños de mí para mí, porque el 14 de febrero -además de ser la fiesta de cambio de calendario de los de ojitos rasgados y la fiesta del cupido que aún se empeña en ignorarme- es mi renovación de contrato en este oficio que se llama vida.

Para este año voy a cazar como un tigre cosas buenas para mi vida. Al acecho de mis sueños y todas las pequeñeces que día a día me sacan sonrisas y convirtiendo mis metas en presas cada vez más cercanas.

Este blog es una cacería de cosas que puede que sólo a mi me interesen, pero ¿quién dijo que los tigres cazan para entretener? Y aún así, los documentales de Nat-Geo tienen público, ¿no?

La foto (que me pareció preciosa) la encontré en Tokyobling, un blog simpático de cultura japonesa. Lo correcto sería haberla sacado de un sitio chino, pero qué le vamos a hacer. Así es interné.

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