Para chuparse los dedos

Receita de hogao colombiano, estrela da frijolada paisa

Hogao mon amour.

Hogao mon amour. Picture from a recipe in english (not my version, but still a good one)

Faz pouco tempo convidei um grupo de amigos brasileiros para almoçar aqui em casa (minha Sampa querida). Fiz feijão colombiano, mais exatamente frijolada paisa. Eles gostaram muito (ufa) e até pediram a receita. O povo do feijão, que sente saudade quando vai pra lugares sem o costume diário da leguminosa com arroz branco, pediu a receita. Foi muito elogio mesmo.

Aproveito para fazer um depoimento: a feijoada/frijolada paisa é diferente da famosa “bandeja paisa”, prato que eu não acredito (pronto, falei) que seja tão tradicional ou típico quanto se diz. Meu pai, que é bem paisa*, nunca me ensinou a bandeja paisa como parte de sua tradição culinária, mas me ensinou sim como se faz a frijolada.

*Na Colômbia, falar da cultura Paisa é falar de um território formado culturalmente na região dos departamentos (estados) de Antioquia, Caldas, Quindio, Risaralda, o norte do Vale do Cauca e o noroeste de Tolima. Uma região formada por montanhas e atravessada pelas cordilheiras andinas. É também a região das grandes e famosas fazendas de café colombiano. Não por acaso, o maior centro urbano da região Paisa, Medellin, com seus mais de três milhões de habitantes, é conhecida como a capital da montanha.

E vou confessar que nunca gostei muito de feijão. Mas a saudade pode tudo, né? Foi ela que me fez resgatar a receita de meu pai -quem ama feijão que nem brasileiro- e preparar frijolada pela primeira vez na vida, aqui no Brasil. Com algumas modificações, porque gosto muito de me apropriar das receitas, deu muito certo e foi um sucesso entre a galera.

Porém, o destaque do almoço naquele dia foi o “hogao” que vai na frijolada. É um molho refogado de tomates, que a gente cozinha com o feijão e também serve como acompanhamento para as arepas (outra maravilha da culinária paisa) ou os patacones (de banana da terra) e é ingrediente de outras muitas receitas.  É uma das coisas que mais gosto da comida colombiana e o melhor é que a receita não tem muita ciência. Arepa paisa com hogao e queijo é tudo que eu preciso para sentir que o mundo é belo, meu país é lindo e a vida é boa seja onde eu estiver.

Então, para meus amigos brasileiros que gostaram tanto e também para quem procurava a receita em português de hogao ou guiso colombiano, aqui está minha versão:

Ingredientes para hogao colombiano:
(para 8 porções, uns 500 ml de molho)
6 tomates grandes tipo italiano (para molho) bem maduros
1/2 pimentão vermelho também maduro (opcional)
1 xícara de cebolinha picada (olha a cebolinha que a gente usa na Colômbia. É uma variedade beeem comprida que quase parece alho poró. Linda, né? )
3 dentes de alho
1 cebola grande (na Colômbia chamamos ela de “cabezona”)
4 colheres de óleo (eu gosto de usar duas colheres de óleo e duas de manteiga)
1 colher de chá de cominho
Sal e pimenta do reino
Preparação:
Tudo tem que cortar pequeninho> cebolas, cebolinhas, alhos e tomates. Na minha receita se faz isso primeiro para deixar tudo arrumadinho e separado, como se faz nos programas de cozinha.
Em uma frigideira (larga se possível), em fogo alto, refogue no óleo e na manteiga o alho, a cebola, a cebolinha e, se for o caso, pimentão, mexendo constantemente até eles dourarem. Eu prefiro dourar mesmo, gosto mais do sabor assim. Depois reduza o fogo para médio-baixo e acrescente o tomate. Mexa bem e cozinhe por uns 5-7 minutos até o tomate se desfazer um pouco para engrossar o molho. Adicione o sal e a pimenta do reino. Quando estiver quase pronto (isto é, espesso), adicione o cominho, mexa para misturar bem e tampe em fogo baixo por mais um minuto. E pronto.
Pode guardar o hogao no freezer. Congelado, o molho pode durar várias semanas quando a receita é feita só com óleo.
Experimentou? Gostou? Modificou? Melhor ainda 🙂 Passa aqui em casa se quiser experimentar com arepa! Eu amo viciar pessoas.
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Paseo mineirão

Belo Horizonte

Ay, Minas. De todo lo que he conocido en Brasil, el rincón que más me hace sentir en casa. Y especialmente este fin de semana, todos los colombianos fuimos locales en Belo Horizonte. Como dicen los que saben, el dia del partido contra Grecia el Mineirão parecía la casa de la Selección en Barranquilla.

Nunca antes fui a un partido de fútbol profesional. Mi debut no pudo ser mejor, conocí un nuevo alter ego que “echa madrazos” y grita hasta quedar sin voz, que canta el himno nacional con los ojos cerrados y abraza desconocidos para celebrar un gol.

 

 

Cuando salieron los muchachos a calentar, después de que la multitud eufórica le coreó una bienvenida a la leyenda del arco Faryd Mondragón, le pedí a un amigo que me tomara una foto desde mi silla. No supe cómo describir ese momento, salvo con una sonrisa.

🙂

57.174 personas llenaron el estadio ese día. La masa amarilla de los tricolores, en la que se camuflaban también las camisetas de los brasileros asistentes, parecía querer prolongar ese momento para siempre y no paró el canto del himno aunque se terminara la pista. Y después de solo cuatro minutos ya estaba cantando el primer gol.

Sentada en el primer nivel de oriental, estuve más rodeada de brasileros y otros extranjeros que de colombianos. Pude ver el partido sentada la mayoría del tiempo y eso también resaltó la actitud de hincha manoteadora que me poseía y atraía las miradas de mis recatados vecinos de tribuna, que comían crispetas como si estuvieran en cine. Mi ignorancia sobre fútbol no fue impedimento para sentirme visceralmente conectada con el grupete de “niches” que corrían detrás del balón (que Grecia controló tanto tiempo) un par de centenas de metros frente a mí. Y antes de que pudiera comenzar a quejarme por el sol en la cara, cantamos el tercer gol y se acabó la dicha. Como me habían dicho que sería, se pasó muy rápido. En vivo es así: rápido, emocionante y todos se ven chiquitos.

Disfruté mucho de mi primera experiencia mundialista, pero tengo que darle crédito a dos hinchas queridos con los que compartí parte del paseo, dos chicos que son por mucho los más fanáticos del fútbol que he conocido. Allá nos encontramos, caminamos, tomamos buses y brindamos por la selección. Creo que no habría sido lo mismo si no hubiera andado con ellos.

Con el taxista que coleccionaba extranjeros en una competencia por whatsapp con otros taxistas de Belo Horizonte.

Y una vez más comprobé que las personas son quienes hacen que todo sea más lindo en un viaje. Me alojó la chica más genial de todo Belo Horizonte, amiga de un compañero del trabajo que sin conocerme me recibió en su casa y me mostró -con toda la experiencia y buenas fuentes que tiene una productora cultural- todos los mejores lugares de la ciudad que daba para ver en tan poco tiempo. Cómo me gusta conocer gente así, que comparte sin esperar nada, sólo por el gusto de “espalhar” la buena energía. Ése es el tipo de persona que quiero ser.

Con los chicos y Gigi, la leyenda amazónica.

Belo Horizonte me enamoró muy fácil con sus encantos y con las sugerencias expertas de mi anfitriona, que nació en Amapá (región amazónica) y vive en la capital mineira hace 14 años. 14. Más verde que São Paulo, rodeada de montañas que me recuerdan a los queridos cerros de Bogotá y las lomas de Boyacá, me hizo sentir tan a gusto que me encantaría vivir ahí un tiempo y disfrutar todos los días las delicias de la culinaria minera que es tan famosa en Brasil.

El viaje fue mucho más de lo que esperaba, fueron cuatro días sustanciosos y emocionantes de dormir poco y aprovechar mucho. A veces me siento demasiado afortunada, quizá en mi caso aplica aquello de que Dios le da pan al que no tiene dientes. Pero sé que tengo una lengua que saborea y aprende con ansias para intentar compensar.

Dé lirios.

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El despeluque sonriente

 

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Voy a un partido de la Copa

"Brasil es mi abismo", Daniel Santiago.

“Brasil es mi abismo”, Daniel Santiago.

Vivo en Sao Paulo desde enero del año pasado. Quizá por eso no me ha sorprendido que la ciudad, a tres días del partido de apertura del Mundial de fútbol, no esté toda adornada con parafernalia futbolística ni se respire ese ambiente de Copa que cualquiera se esperaría en la ciudad más importante de Brasil. Desde que llegué he escuchado conversaciones hasta de los más hinchas donde el inconformismo con la situación general del país es protagonista.

Pasé el 2013, mi último año de carrera, en la universidad pública más importante del país: la USP. Conocí gente de derecha y también de izquierda, gente participante de movimientos estudiantiles y muy activa políticamente, bien informados sobre la gestión de este gobierno del PT (Partido Trabajador) en cabeza de Dilma. Hubo protestas en la ciudad que atrajeron la atención mundial por la violencia con que reaccionó la Policía Militar contra los manifestantes. Yo, que no veo televisión y no escucho radio y por esos días andaba con un pie fracturado, solo me enteraba de las protestas y sus detalles por las historias de mis amigos que llegaban de la calle a quitarse el gas pimienta y descansar las piernas adoloridas de tanto correr. Nunca vi nada parecido. Por esos días entendí que no sería la Copa imaginada en el país del fútbol. Por eso ahora no me sorprende la falta de alegría en la calle y hasta el recelo en la mirada de quienes ven una camiseta de la selección brasilera pasando por ahí.

Por eso una parte de mí se siente un poco mal de ir a un juego del Mundial. No es una situación que me gustaría estar apoyando, así no sea ciudadana brasilera. El fracaso de un gobierno social y la ascensión inminente de la derecha con sus fuertes políticas industriales y económicas de crecimiento no me parecen buenas noticias. Sea cual sea el descenlace del Mundial, la política en Brasil pareciera a punto de dar un giro muy brusco y no sé si los problemas por los que la gente está hoy protestando vayan a ser solucionados aunque venga un cambio radical de gobierno.

Para mi el Mundial tiene un tinte mezclado, porque nunca he sabido ser radical. Me emociona ver el boicot a algo que parece ser un anestésico, me parece válido y valeroso exigir respuestas y manifestar inconformismo por los engaños y la falta de soluciones. Pero también me emociona la energía ensordecedora de una multitud que alienta y se puede sentir tan identificada con un montón de símbolos que en otra época y para otros individuos no tendrían ningún sentido.

Así que voy por curiosidad, así como por curiosidad me lanzaría en paracaídas o me iría a Tailandia sola. Y los detalles de esa fecha a la que voy hacen que cuente como la experiencia de Mundial que me interesa vivir: Voy sola a Belo Horizonte, una ciudad que todavía no conozco (pero ya lo estoy planeando), aprovechando que me dieron todo un fin de semana de cuatro dias en la agencia. Voy sola al partido, con una boleta que mi papá me compró en su dia de cumpleaños durante la reventa oficial de la Fifa que fue hace unos días. Es el primer juego de Colombia después de 16 años fuera del Mundial y es un dia 14. No tengo camiseta (lo confieso), pero me la va a prestar un periodista inglés que cubre fútbol colombiano y el dia del juego tiene que irse de corbata.

Es muy bizarro escribir todo esto, pensar en lo mucho que ha pasado conmigo desde que escribí en este mismo blog sobre el Mundial de Sudáfrica y los comerciales del Corresponsal de Davivienda. Creo que el post sobre “organizarse para ir al Mundial” ha sido el más leído después de la guia para usar el SITP. Y no era ni la mitad de útil o interesante.

Si alguien va a estar en el partido con Grecia el 14 en Belo Horizonte, aquí les dejo mis coordenadas. Quien quita que me esté leyendo un vecino y al final no vaya sola.

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Intercambio en la USP

Este año estoy haciendo un intercambio en la Universidade de Sao Paulo, en Brasil. Mi objetivo es terminar las materias que me faltan antes de pasar a práctica (internship, que llaman) y graduarme. En este post me dedicaré a explicar por qué escogí venirme a São Paulo para terminar carrera, qué tiene de bueno esta universidad y cuál fue el proceso para poder aplicar y ser aceptada en este intercambio.

Disclaimer: Toda la información de este post es amigable sobre todo con los estudiantes de mi universidad (Externado de Colombia), pero he tratado de que no quede demasiado excluyente para usuarios que no tienen nada que ver con la universidad, ni con Colombia.

Mi historia de intercambio.

Estudio Comunicación Social – Periodismo en la Universidad Externado de Colombia. En mi facultad los estudiantes tienen que escoger entre dos posibilidades de énfasis cuando entran a séptimo semestre: Gestión Organizacional o Periodismo. Yo apliqué al intercambio para tener una tercera opción que se centrara más en lo que realmente me gusta: Comunicación Digital.

Lo que quiero con el intercambio es personalizar mi inversión en educación superior para obtener conocimiento específico en el área que más me interesa y en la cual ya he tenido la oportunidad de trabajar. Si hay algo que he aprendido durante mi largo y tragicómico tiempo en la universidad es que hay que tratarla como una inversión, no como un gasto. Si estoy pagando tanto dinero por hacer parte de una institución privada con conexiones internacionales, lo menos que puedo hacer es aprovecharlas para que me sean útiles ¿no?

La verde alma máter. Si hay algo que amo del Externado son sus lindos jardines.

El Externado administra la mayoría de los convenios internacionales para intercambio de la universidad a través de la Facultad de FIGRI (Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales). Hay otros convenios que fueron firmados por la facultad de Hotelería y Turismo que también están abiertos a estudiantes de otras facultades. Los convenios cambian cada año, aparecen unos muy buenos (como el más reciente de Turquía) o se cierran otros y cada uno tiene condiciones diferentes.

En febrero del 2012 yo estaba cursando sexto semestre y estaba buscando con calma entre las opciones de intercambio para hacer mi último año de carrera. Mi búsqueda tenía un criterio de selección claro: la universidad/facultad en cuestión debería tener materias y contenido interesante relacionado con comunicación digital y debía aportarme una experiencia cultural interesante sin costarme un riñón (a mí o a mis papás).

En marzo surgió una muy buena oferta de trabajo que se extendió hasta que terminé clases en junio. La experiencia de trabajar presencialmente y estudiar al mismo tiempo me resultó agotadora, así que aplacé el segundo semestre tranquila porque iba a poder presentarme al intercambio incluso sin estar matriculada en la universidad (tuve que separar mi cupo pagando el 20% de la matrícula, dinero que me reembolsaron en el pago de la siguiente matrícula).

Lluvia en Bogotá, desde el Externado.

La Universidad de São Paulo era el ítem más atractivo en mi lista de posibilidades. No sólo me brindaba la oportunidad de perfeccionar un tercer idioma, conocer una ciudad increíble para mis gustos personales y acceder un país que tiene un gran nivel de producción mediática y consumo de medios digitales, si no que además podría estudiar en la mejor universidad de la región, una de las mejores del mundo.

Así que el 10 de agosto presenté examen de portugués, el 15 de agosto llevé los papeles exigidos y luego de eso esperé. En los formularios puse de segunda opción a la FAAP (Fundação Armando Álvares Penteado), otra universidad en São Paulo privada y muy diferente a la USP, de tercera a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de cuarta a la Universidad de Buenos Aires.

Mi duda con São Paulo era el presupuesto, si podría mantenerme allí como lo hacía en Bogotá. Para asegurarme de que no era una locura y confirmar o desmentir lo que había escuchado sobre los precios por las nubes de la vida paulistana, me fui de viaje un mes el 22 de agosto para conocer la ciudad y la universidad. Escribí un poco sobre mi experiencia los primeros días.

Al final me enamoré de la ciudad, volví convencida de que quería estudiar en la USP y esperé a que llegara el resultado de mi aplicación. Me aceptaron y aquí estoy, feliz de haber elegido terminar mi carrera como externadista en una gran universidad que, para para suerte nuestra, recibe a miles de estudiantes extranjeros para estudiar.

Mi carnet de la USP

La Universidad de São Paulo (USP)

Lo primero que uno nota sobre la Universidad de São Paulo es su tamaño. El campus principal, que se llama Armando de Salles Oliveira, ocupa un área de 7,443,770 m². Para que se hagan una idea: el campus de la Universidad Nacional de Colombia tiene un área de 1.213.500 m². Es decir que el campus principal de la USP tiene 6 veces el tamaño de la Universidad Nacional. Y ése es sólo 1 de los 11 campus universitarios que tiene, que se encuentran en otros lugares de la ciudad y otras 6 ciudades del estado.

Pero dejando a un lado el tamaño, es la institución educativa más prestigiosa de Brasil y varios rankings la ponen entre las mejores 15 universidades del mundo. Nada mal, ¿no?

Dentro de la nueva Alma Máter.

También es conocida porque es muy difícil ser admitido, el examen vestibular para alumnos de pregrado (es como un ICFES específico para la universidad) tiene fama de ser casi imposible. Es por eso que los estudiantes de la USP difícilmente pasan desapercibidos, tienen excelente acogida en el mundo laboral y logran también tener más acceso al mundo de los postgrados en otras grandes universidades del mundo.

Yo, como estudiante de intercambio, no tendré derecho a un título en la USP y no disfrutaré de las ventajas que ello supondría. Pero sí tendré acceso a la universidad con todos sus servicios, podré hacer contactos académicos con profesores y otros estudiantes y ver el contenido curricular que busco en una universidad de un nivel indiscutiblemente alto. No me importa no tener el título si puedo tener la experiencia. En mi opinión eso es acceder al 90% del beneficio.

El convenio externadista con la USP

La Universidad Externado de Colombia firmó un convenio de tipo “General”. Eso quiere decir que los estudiantes de todas las facultades de la universidad pueden presentarse a intercambio en la USP y ver materias de varias facultades al mismo tiempo. Yo, por ejemplo, veré materias en la Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA) y también en la Facultad de Filosofia, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH).

Um dos prédios da ECA.

Las materias en las que yo estaba interesada tuvieron que ser previamente aprobadas por la facultad en el Externado y luego aprobadas por la USP antes de admitirme como estudiante de intercambio.

Como la mayoría de los intercambios académicos que ofrece el Externado, éste puede ir desde 6 meses hasta 1 año. Estos son los requisitos usuales de la convocatoria de intercambios, que aplican para todos:

  1. Tener mínimo 3.8 como promedio acumulado.
  2. No haber presentado fallas disciplinarias a lo largo de la carrera
  3. No tener materias ni créditos atrasados (En dado caso eso debe aclararse)
  4. Cumplir con los requerimientos de idioma exigidos por cada universidad extranjera
  5. Estar cursando, mínimo, sexto semestre.

Luego también tendrán que sustentar sus objetivos y argumentos por los que quieren estudiar en la USP, además de tener una carta de recomendación de un profesor escrita en inglés o portugués.

(Click aquí para más información sobre la convocatoria)

Para este intercambio (también para el de la FAAP) no hay examen de inglés ni piden un certificado de TOELF o IELTS, pero sí es necesario demostrar proficiencia en portugués. Es necesario tener un nivel medio (nivel II del Externado) de portugués. Yo estudié el nivel I en la universidad y seis meses después hice un curso intensivo de un mes en el IBRACO -en nivel II- al que iba todos los días de la semana.

Lápiz que me regaló mi profesora en el IBRACO, una querida bahiana llamada Beth.

Lo del mes intensivo fue necesario porque, lo confieso, me falta la disciplina para estudiar idiomas por mi cuenta. Lo único que hice para mi refuerzo autodidacta fue ver muchas películas en portugués con subtítulos en portugués. Las pausaba (infinidad de veces) cada vez que aparecía una palabra o expresión desconocida. Luego escribía eso en un vocabulario que repasé pocas veces pero que sólo por el hecho de escribirlo se me quedaba grabado un poco más. Hasta ahora es lo mejor que conozco para acelerar el aprendizaje del portugués: ver películas. O escuchar música e ir leyendo la letra, que supongo tendría más o menos el mismo efecto.

Luego de terminar el curso presenté el examen, que es en la universidad con la profesora de portugués y es exclusivamente escrito, y lo pasé con buena nota. Luego de eso viajé y pude soltar la lengua para hablar, pero no diría que eso es absolutamente necesario.

Comunicación en la USP

La Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA) es una de las facultades más importantes de la USP, fundada en 1966. Tiene muchas carreras de pregrado diferentes, muchas de ellas ofrecidas en horario diurno y nocturno (aquí es muy común que la gente estudie de noche para utilizar el día para hacer deporte profesionalmente o trabajar).

Por esa cantidad de carreras diferentes (sin contar las otras facultades que tienen carreras de humanidades), la oferta de materias es bastante amplia. Aunque no todos los semestres están disponibles todas las materias para ser cursadas, al final se puede tener una buena selección de opciones variadas para ver durante el intercambio. Pero, de nuevo, cualquier materia elegida debe ser revisada y aprobada por la facultad del Externado primero.

Maqueta de la ECA, una de las facultades o escuelas de la USP.

Aquí hay un video interesante (en portugués) hecho para los 40 años de la ECA, celebrados en 2006:

Sao Paulo para estudiantes

Es una ciudad llena de museos increíbles, galerías de arte independiente, graffiti en las calles, salas de cine, teatros y parques con actividades al aire libre. Esta ciudad ama a los estudiantes, les da todas las posibilidades para que participen activamente de las miles de actividades culturales que se organizan por las entidades públicas y privadas. Aquí quien tiene carnet de estudiante paga media entrada para casi todos los espectáculos y eventos culturales o de entretenimiento y puede pagar la mitad en el transporte público urbano.

Combinando éso con la experiencia académica en una universidad que también tiene una oferta cultural inmensa y actividades extracurriculares para todos los gustos, este intercambio es el mejor de todos para mí.

Si como a mí les gusta el arte independiente y urbano, la música y los conciertos, el teatro y las artes escénicas, la naturaleza (hay zonas de esta ciudad llenas de árboles en las calles que por esta época veraniega llenan el sueño de flores rosadas y moradas, como en un sueño), ésta es una ciudad para pasar las mejores vacaciones no-playeras de sus vidas o el mejor semestre de intercambio.

A room with a view of São Paulo.

En un video de la Facultad de Comunicación subido a YouTube podrán ver mi testimonio y el de otros estudiantes de intercambio de la facultad en otros lugares del mundo. Para verlo, click aquí.

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Personal, Planes

Turismo en Bogotá

“Conocer la ciudad como los locales” es una frase en la que no creo mucho ya que el 80% de los bogotanos que conozco no han visto ni una cuarta parte de lo que ofrece su ciudad. Es una triste realidad pero también una regla a la que le he encontrado varias excepciones.

Bogotá es mi segunda ciudad natal. Nací y crecí en Sogamoso pero pasé todas las vacaciones de mi infancia viajando a la sabana capitalina, así que cuando terminé el colegio y me fui a vivir a Bogotá para hacer la universidad el cambio me pareció lo más natural del mundo. Aprendí muy rápido a utilizar el transporte urbano y en menos de tres meses conseguí un trabajo en la universidad que me exigía hacer visitas a colegios en toda la ciudad.

Podría decir que desde entonces he visto mucho de Bogotá, pero también siento que para llevar 5 años viviendo aquí aún conozco muy poco. Como se me acaba el tiempo para hacerlo, porque dentro de poco me voy a vivir a São Paulo, me dediqué a buscar la forma de conocer un poco más antes de irme.

De la inquietud surgió mi búsqueda de lugares por conocer y en respuesta apareció este maravilloso mapa de turismo en Bogotá hecho por mi querido Miguel:

Si abren el mapa en Google Maps verán que la lista de lugares no incluye necesariamente los más típicos. Supongo que resulta útil para personas como yo que conocemos los puntos básicos de turismo en Bogotá, pero que no se conforman con eso.

El querido Miguel “Juglar del Zipa” Olaya -cartógrafo turístico, historiador, juicioso cocinero y tierno oso con cara de malgeniado- es un buen conocedor de la ciudad en que nació (también del país, pero ése es otro cuento). Es una de las maravillosas excepciones que existen a la regla del bogotano que ignora a su ciudad. Le agradezco mucho que me haya compartido su lista georeferenciada y que me haya acompañado a tachar algunos ítems antes de irme de Bogotá.

Nos fuimos de paseo el 5 de enero y pude conocer dos de las Plazas Fundacionales de Bogotá, puntos que en algún momento fueron centro de los municipios aledaños a la capital y que hoy hacen parte de ella. Conocí Fontibón, Engativá, el Parque La Florida (que, salvo la ubicación, no tiene nada que envidiarle al Simón Bolívar) y el humedal Juan Amarillo.

Fue una caminata para la que no iba preparada (en Converse y sin bloqueador para el sol altiplanense) pero que me dejó completamente satisfecha. Aquí está el mapa del nada despreciable recorrido en esa ocasión (enlace a pedometer haciendo click en la imagen):

Recorrido Fontibon - Engativá 5 de enero

El 7 de enero, después de mi recuperación muscular y dérmica tras esa instructiva jornada, salimos de paseo de nuevo. Esta vez para conocer la mejor vista de Bogotá: el Cerro de Guadalupe.

La mayoría de personas van a Monserrate cuando buscan asombrarse y ver en miniatura los edificios de la capital colombiana. Nosotros, gracias a este guía conocedor, nos fuimos a hacer una comparación entre ambos puntos para comprobar que Guadalupe se lleva con creces el premio a la mejor vista.

Lo malo es que la policía nos sacó del lugar muy temprano (5 pm porque la zona se pone un poco peligrosa en la noche, o eso dijeron) y tuvimos que ver el atardecer -que estuvo espectacular- desde Monserrate.

Desde Guadalupe la vista es mucho más amplia, también se ve Monserrate un poco más abajo (Guadalupe es más alto) y cuando hay suerte se pueden ver los nevados del Ruiz y del Huila, lo que hace del paisaje la mejor de las postales.

Gracias a Juan Sebastián que hizo el debido registro fotográfico de ambas vistas. La primera es una foto desde Guadalupe a eso de las 4 pm, la segunda es desde Monserrate a las 6 y pico.

Bogotá desde el Cerro de Guadalupe - 4 pm

Bogotá desde el Cerro de Monserrate - 6 pm

Gracias a Miguel por enseñarme un poco más de Bogotá antes de irme. Prometo que cuando vuelva terminaré de tachar toda la lista.

Miguel explicándome Bogotá desde Guadalupe.

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A mí me Pashrece, Buenas Causas

“Lo bueno de Colombia”

El video de arriba seguro ya lo han visto, porque desde hace una semana está dando vueltas por Facebook como pan caliente. He visto muchos comentarios, a algunos les encantó y a otros les parece un discurso rosa a lo “Colombia es pasión”. Yo rescato la crítica que le hace a la pobreza mental que no permite tener una noción clara de la abundancia, que hace desear todas las cosas que, es mi opinión, realmente no valen tanto la pena.

Y pasando a algo diferente pero parecido (?), quiero mostrarles esta charla de TEDxBogotá, el evento TED local que se realizó el año pasado y donde hablaron personajes como Josefina Klinger, a quien van a conocer en el video.

Nota: Si no saben qué es TED, aquí dejo un artículo de wikipedia mientras armo un post para que vean lo increíble que puede ser para personas curiosas como nosotros 😀

Josefina en esta charla habla de Nuquí, el paraíso del pacífico colombiano en la ensenada de Utría donde espero aprender a surfear en un futuro cercano, y el turismo ecológico como solución para que las comunidades aprovechen los recursos locales que muchas veces son intangibles.

Si tienen veintipico minuticos de tiempo libre les recomiendo que lo vean. Es (en mi opinión) mucho mejor que el video del colombo-japonés para dar cuenta de la mentalidad que necesita cultivar este país. Y a los que les interese Nuquí para viajar, les dejo este artículo reciente de El Espectador. Eso sí, planeen el viaje para pronto porque es un destino que se va a poner de moda (es decir, pronto ya no será tan barato).

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A mí me Pashrece, Publicidad

Buena esa, Telmex!

Primero que nada, qué lindo es ver buena publicidad en Colombia. La culpa de la mala publicidad (que aquí abunda) no es tanto la falta de chispa de los creativos en las agencias, sino la abundancia de clientes a quienes todo les parece demasiado “arriesgado” o “loco”.
Yo conozco a muchos creativos con ideas buenísimas frustradas por clientes de mente obtusa. Así que si usted es gerente de mercadeo y publicidad de su empresa y está leyendo ésto tenga la delicadeza de anotar en un post-it este recordatorio: “no joder tanto a los creativos, ellos saben lo que hacen”. El gremio y la industria lo apreciarán mucho 😀
El de arriba es en mi opinión un buenísimo comercial  hecho por la agencia JTW Colombia para Telmex en su campaña Altas velocidades, que te vende más ancho de banda a menor precio. No estoy segura de qué tan malo sea el servicio, pero sí sabemos que es una de las empresas que peor relación tiene con sus usuarios por problemas de atención al cliente: “Gracias a Telmex he tenido que leerme casi todo el marco normativo de protección al consumidor”, dice un comentario en el video.
Pero independientemente de eso, la campaña es buena. El comercial se filmó el 30 de octubre en una situación real y el resultado se puede ver completo, con la experiencia de los protagonistas y el detrás de cámaras, en la página oficial de la campaña. A mi me gustó también el video de cómo se hizo, por eso de que te muestra el esfuerzo de los creativos y directores del comercial y también la disposición de la empresa que le apostó a la idea:
El video ya tiene casi 7 mil visitas en Youtube desde que fué publicado hace 6 días, así que se proyecta como el viral de la semana en Colombia.
Repito, se siente muy bien ver publicidad buena en el país. Es sutil, pero se escucha en el fondo del video un coro cantando, cual barra argentina, “Sí se puede”.
Esto me da para mencionar algo que depronto no tiene que ver mucho con Telmex, o de pronto sí. Y es mi opinión, que es completamente refutable.
Hay que replantear las críticas a la “publicidad engañosa”. Si usted toma una decisión de compra sólo por la publicidad debería reconsiderar la forma en que consume. La publicidad se encarga de exponer el producto, la marca o el servicio, pero al final usted es el que decide y tiene el deber y el derecho de averiguar si le conviene o no adquirirlo y por qué razones. La idea no es dejarse llevar y quejarse después. Leerse los “marcos normativos” y la letra menuda debería ser algo clave en su decisión de compra, no un paliativo para solucionar a medias los problemas que vienen después de un abuso comercial.
Yo lo ví gracias a un boletín de Alejandro Camelo enviado a los fans del grupo de Redactores publicitarios en Facebook.
Y sobra decir que quiero que me pase eso a mí, así sea en un bus de Bogotá donde me ofrezcan ahorrarme el trancón llendo en helicóptero hasta la universidad 😀
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